La Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla y la asociación de profesores para la difusión y protección del patrimonio Ben Basso reclaman que la Iglesia abra la plaza para el disfrute público, como sucedía antes de 1992: «Nos han privatizado una plaza pública del centro de Sevilla».

Vista aérea de la catedral y del Patio de los Naranjos, en Sevilla. Archivo.robertharding via AFP
Raúl Bocanegra Sevilla 20/06/2026
En el año 1992 -recuerda Tomás Madueño, presidente del Ateneo Republicano de Sevilla, mientras se toma una botella de agua con Público– el Patio de los Naranjos, construido en el siglo XII en la etapa almohade, era aún de libre acceso público. Hoy forma parte del recorrido turístico de la catedral de Sevilla que gestiona el cabildo, una institución eclesiástica, y, aunque la entrada es gratuita para los «naturales o residentes en la diócesis de Sevilla» que lo puedan acreditar, está supeditada a la compra de un billete, o bien online o bien en la taquilla, con la habitual y correspondiente cola. Quienes no sean de Sevilla pagan entre siete y 13 euros por la visita. El Cabildo Catedral, que gestiona el conjunto de la Giralda, la catedral y el Patio de los Naranjos, obtuvo el año pasado, según sus propios datos, 9,5 millones de euros de superávit, lo que llaman «capacidad de financiación».
Esta dependencia de la compra de entradas «desvirtúa el disfrute y uso secular, al convertir en exclusiva sus puertas para acceso y salida de visitantes, especialmente grupos turísticos», según denuncia la Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla y la asociación de profesores para la difusión y protección del patrimonio Ben Basso. Eduardo López, de la plataforma, resume en conversación con Público: «Nos han privatizado una plaza pública del centro de Sevilla».
López, junto a Madueño y otros miembros de la plataforma se reúnen en el Patio de los Naranjos el tercer jueves de cada mes, como hicieron de nuevo hace unos días, el pasado 18 de junio. La idea es mantener «viva la llama» y recoger firmas para que el patio vuelva a ser lo que dejó de ser en 1992, una plaza pública. Así lo explican a quien se acerca: «El Patio de los Naranjos de la antigua Mezquita Aljama de Sevilla ha mantenido a lo largo de los siglos una relación muy enriquecedora, tanto con el edificio en el que se integra, actualmente la catedral de Sevilla y la Giralda, como con la ciudad a la que se abre«.
«Siempre —añaden— ha tenido sus puertas abiertas a lo largo del día hasta el anochecer para pasear libremente por él. Un auténtico oasis. Hasta que la Iglesia no sólo ha privatizado su uso, sino que lo ha inscrito en el registro de la propiedad como suyo. Ante este atropello de uso y jurídico, aspiramos a que sean atendidas las siguientes demandas», que dirigen a tres instituciones. Por un lado, al Ayuntamiento de Sevilla, al que reclaman que califique en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) el patio como espacio público: desde el año 2006, cuando se cambió su uso, según la plataforma, está como equipamiento privado. A la Junta de Andalucía: que asuma su responsabilidad y haga cumplir la normativa patrimonial, (singularmente la aprobación de un plan director sobre la catedral). Y al cabildo: la apertura inmediata para el disfrute de la ciudadanía.

Miembros de la plataforma, este jueves en Sevilla.Público
La plataforma ha mantenido reuniones con la delegación de Urbanismo para explicar la situación de la parcela y estudiar su modificación, pero de momento sin avances. Una moción de Con Podemos-IU, que planteaba «iniciar las gestiones legales y administrativas necesarias para garantizar la reapertura del Patio de los Naranjos como espacio público y de libre acceso para la ciudadanía», fue rechazada hace dos años con la abstención del PSOE y los votos en contra de PP y Vox, que suman mayoría absoluta en Sevilla.
Podemos e IU consideran que «el PGOU de 2006 introdujo un cambio significativo [que] contrasta con la historia de apertura del patio y su propiedad, del común, y plantea interrogantes sobre la legitimidad de la modificación, especialmente considerando que la inmatriculación [inscribir por primera vez un bien en el registro de la propiedad] del Arzobispado no se realizó hasta 2010″.
Este periódico preguntó el pasado jueves al Arzobispado de Sevilla, mediante un correo electrónico, si tiene algún tipo de plan en la dirección de abrir la plaza a todo el mundo sin necesidad de reservar una entrada, como le pide la plataforma, o va a mantener la situación como está hoy. La respuesta fue: «No hay novedad en ese tema». En una entrevista en el Diario de Sevilla del año 2022, el arzobispo José Ángel Saiz Meneses dijo: «Yo no tocaría el Patio de los Naranjos. Es un tema que entra en el marco de todas las inmatriculaciones. El Patio de los Naranjos se queda como está». Luego, en 2024, Saiz Meneses manifestó: «No hace falta cambiar el estatuto jurídico. No hay necesidad de ningún cambio». «El Patio de los Naranjos se puede visitar, se puede ver y se puede contemplar libremente para su disfrute», añadió.
La inmatriculación
Fue, en efecto, en el año 2010 cuando la Iglesia inmatriculó «la santa metropolitana y patriarcal iglesia catedral de Sevilla, parroquia del sagrario de la catedral y dependencias anexas», entre las que se cuenta el patio. La finca consta de «una superficie construida de 17.590 metros cuadrados y una superficie de suelo de 22.914 metros cuadrados«, según recoge el registro. Lo hizo por el procedimiento del articulo 206 de la Ley Hipotecaria entonces vigente, que permitía inscribir inmuebles con la mera declaración de un eclesiástico de que pertenecían a la Iglesia.
Recuperando, coordinadora estatal para la defensa y recuperación del patrimonio, calcula que por esta vía del artículo 206 de la Ley Hipotecaria «más de 100.000 bienes inmuebles (iglesias, rectorías, casas curales, edificios diversos, cementerios, fincas rústicas, entre otras tipologías) con todo lo que contienen en su interior» fueron «promovidos a su inmatriculación por la Iglesia católica con la simple declaración unilateral del obispo, sin acreditar título de propiedad».
«La Iglesia católica, acogiéndose a esta vía excepcional y con un coste irrisorio (25-30 euros cada uno) promovió la inscripción a su nombre de miles de bienes que pertenecen a los pueblos, siguiendo un procedimiento que no conllevaba publicidad alguna ni exigía más documentación que la propia petición del diocesano», asegura Recuperando.
Ese artículo 206 fue derogado en el año 2015 después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenara a España en 2014 en el caso Sociedad Anónima del Ucieza vs España a indemnizar por una inmatriculación de la Iglesia. En ella el tribunal con sede en Estrasburgo señaló: «El TEDH considera cuanto menos sorprendente que una certificación expedida por [el…] Obispado pueda tener el mismo valor que los certificados expedidos por funcionarios públicos investidos de prerrogativas de poder público, y por otra parte se pregunta por qué el artículo 206 de la Ley Hipotecaria se refiere únicamente a los obispos diocesanos de la Iglesia católica, excluyendo a los representantes de otras confesiones. Apunta igualmente que no hay ningún límite de tiempo para la inmatriculación prevista de esta manera y que por tanto se puede hacer, como lo ha sido en este caso, de forma extemporánea, sin publicidad previa e ignorando el principio de seguridad jurídica».
La Conferencia Episcopal sostiene al respecto de este asunto que «el sistema de inmatriculación por certificación, vigente desde 1863 y hasta 2015 en el caso de la Iglesia, busca dar respuesta a la legislación desamortizadora del siglo XIX (Mendizábal y Madoz), que había dejado a la Iglesia sin título de propiedad de muchos de sus bienes». Además, añaden los obispos, «desde el comienzo del Registro de la Propiedad en 1863 hasta 1998 la Iglesia no pudo registrar los lugares de culto. A partir de ese año se comenzó la inmatriculación, hasta 2015 también por certificación, y desde ese año sólo por los cauces ordinarios».
El cierre en 1992
Pilar del Río, la presidenta de la Fundación José Saramago, participó en una de las campañas de la plataforma. En un vídeo recordaba así la situación antes del año 1992: «De los mejores recuerdos que tengo de los años que viví en Sevilla era a la caída de la tarde pasar por el jardín de los naranjos, que entonces estaba abierto a la visita pública. Era un lugar hermosísimo que desprendía un aroma a naranjos, era una especie de aroma que podía ser de generaciones que se siguen unas a otras. Me parecía maravilloso».
Aquel año 1992, según tiene documentado la plataforma, con motivo de la Exposición Magna Hispalensis, el cabildo catedralicio procedió al cierre del recinto y de algún modo, considera Madueño, por hurtárselo a la ciudad de Sevilla. Después, en 1999, tras las protestas de asociaciones vecinales y en defensa del patrimonio, el cabildo, siendo arzobispo Carlos Amigo Vallejo, se comprometió a devolverlo a la ciudad, algo que jamás hizo y que la plataforma considera una «promesa incumplida» por completo. En el año 2003 el diario ABC daba cuenta del envío de una carta de Juan Carlos Mantilla, a la sazón presidente de la asociación de vecinos Amigos del Barrio de Santa Cruz, al cabildo, en la que le recordaba que el patio llevaba ya más de diez años cerrado y que habían pasado también más de tres «desde que se prometió su entrega y liberación». Lejos de reabrir la plaza, en el año 2010, el arzobispado de Sevilla, ya durante el mandato de Juan José Asenjo, quien venía de Córdoba y de haber inmatriculado allí la mezquita-catedral, hizo lo mismo en Sevilla. «Prepotencia de la jerarquía», consideran en la plataforma.
Para la plataforma se trata en efecto de «una promesa incumplida» por parte de la Iglesia, en la que también tienen una responsabilidad la administración local y autonómica por «la falta de respuestas» y de «intervención». Podemos e IU añaden que «para más escarnio«, el patio «ha sido incorporado al circuito turístico y comercial de la catedral, aun siendo un bien del común». En la moción, Con Podemos-IU recogía también que el patio de los naranjos «se ha convertido en un punto de venta desouvenirs, quioscos de venta de tickets, recogida de audioguías y salida de turistas tras la visita a la catedral; es un reflejo de la degradación de este espacio patrimonial y de una apropiación ilegítima que debe ser rectificada».
La plataforma puso en 2023 una queja ante la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz, dirigida por Jesús Maeztu, a cuenta «de las obras promovidas por el cabildo de la catedral hispalense en la conocida como Nave del Lagarto del citado templo, declarado Patrimonio Mundial en 1987, para la nueva tienda librería del mismo». La actuación estuvo avalada por la Junta de Andalucía, pero la plataforma considera que ese establecimiento «agrava» la situación del patio.
El Defensor respondió recomendando a la Junta de Andalucía a «seguir promoviendo la necesidad de dotar al ingente patrimonio catedralicio andaluz de sus respectivos planes directores, a través del inaplazable impulso de las autoridades culturales junto a los responsables de las diócesis y de todos los sectores implicados y comprometidos con la vigencia de estos escenarios para su protección, conservación, restauración, documentación, investigación, difusión, accesibilidad, transparencia y desarrollo sostenible en el tiempo».
El patio, según el cabildo
Así presenta el cabildo el patio de los naranjos: «El patio o antiguo sahn de la mezquita ha sido muy reformado por sus sucesivas restauraciones, aunque puede advertirse aun su estructura original configurada con pilares que sostienen arcos de herradura apuntados. En su centro hay una fuente moderna que ocupa el lugar del antiguo sabil. Sin embargo, la taza superior es visigoda y es la misma que tuvo la primitiva fuente almohade, por lo que en ella se realizaban las abluciones de los musulmanes sevillanos antes de ingresar a la mezquita. De las tres galerías que originalmente tuvo el patio, solo se conservan dos al haber desaparecido la que figuraba en el lado del poniente por haberse demolido para construir la iglesia del Sagrario. Estas galerías o naves han perdido sus techumbres originales conservándose hoy lo que queda tras reformas y modificaciones. El sector descubierto del patio posee hoy una rígida ordenación de naranjos, cuyos alcorques están conectados por medio de una red de canales que dibujan figuras geométricas y que se siguen usando para el flujo del agua. El patio tiene dos puertas que dan al exterior y otras dos que dan acceso al recinto adyacente de la catedral».
La plataforma considera que el patio «no nació para estar cerrado, sino para ser el corazón abierto de Sevilla». Durante siglos, añaden, fue un «espacio de encuentro de tránsito, de vida». En un vídeo, que forma parte de la campaña de la plataforma, el historiador Esteban Moreno afirma: «El patio de los naranjos buscaba desde su construcción [en el siglo XII] un espacio de encuentro entre la ciudad islámica y la nueva mezquita que el poder almohade estaba construyendo. El patio es ese patio de abluciones de esta mezquita aljama. Con el tránsito a la dominación castellana, el patio se convierte en el claustro de esa mezquita convertida en catedral cristiana. Era un espacio de salir y entrar constantemente. A lo largo de los siglos ha mantenido una función de contacto de entrada y salida para la ciudad».

Raúl Bocanegra
