21/04/2026 ASTURIAS

Aristóteles Moreno, izquierda, con Antonio Manuel Rodríguez.
Rodríguez Ramos y Moreno piden al Principado que solicite ya el dominio público para el palacio
Chus Neira, LNE – Oviedo | 21 abril 2026
Santa María del Naranco, el monumento más emblemático del arte prerrománico asturiano, es el único de los grandes edificios del conjunto que no ha sido inmatriculado por la Iglesia católica. Al menos eso es lo que sostienen, a falta de cualquier constancia documental, el periodista Aristóteles Moreno Villafaina y el profesor de Derecho civil de la Universidad de Córdoba Antonio Manuel Rodríguez Ramos en «El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia». El libro, publicado en enero en Akal, analiza la situación de la mezquita de Córdoba pero dedica un capítulo entero al Prerrománico asturiano.
Moreno explica que incluyeron el conjunto en su análisis precisamente por la relevancia que tiene. «Las inmatriculaciones se hicieron de espaldas a la administración, no se comunicaron. Se utilizó un subterfugio jurídico hipotecario que había quedado dormido en la administración, pero derogado de facto en la Constitución, y los obispos se acogieron a ese artículo para autocertificarse una propiedad que realmente no pueden acreditar. En ese contexto el Prerrománico es un caso muy significativo por el valor de un conjunto que fue promovido por los reyes asturianos y, por tanto, debe ser patrimonio común, y de dominio público, según nuestra visión», analiza.
Tal y como cuentan los autores, la mayoría de estas inmatriculaciones se realizaron basándose en el artículo 206 de la Ley Hipotecaria de 1946, introducido durante el franquismo, que permitía a los obispos certificar la propiedad de bienes sin necesidad de acreditar título escrito de dominio. Con la Constitución de 1978, que separó Estado e Iglesia, muchos juristas entienden que quedó en la práctica inaplicable, aunque nunca fue derogado formalmente.
Los autores detallan que la primera inmatriculación registrada fue incluso anterior a ese paraguas legal. San Miguel de Lillo se inscribió en 1929 al amparo de una norma de Primo de Rivera que permitía la posesión de bienes eclesiásticos, pero no la propiedad, detalle clave que según los autores permitiría anular dicha inscripción. El resto parece que se produjo ya con la dudosa cobertura de la ley hipotecaria. Santa Cristina de Lena fue inscrita en 2010, señalan, y San Julián de los Prados, en 1981. En todos los casos, añaden los dos autores en su libro, el arzobispado ocultó en la inscripción que la finca incluía un templo de culto, cuyo acceso al Registro de la Propiedad estaba expresamente prohibido por ley.
El caso de Santa María del Naranco y su situación en un limbo legal, aparentemente sin ser propiedad de nadie, llama la atención de los autores y abre una ventana legal que ya ha llevado a los activistas patrimonialistas a pedir al Principado de Asturias que inscriba el bien a nombre del Estado, como dominio público, antes de que el Arzobispado lo haga.
De momento, los activistas del Grupo de Inmatriculaciones de Asturias no han logrado localizar la nota registral que acredite su inscripción eclesiástica. La razón se desconoce, aunque los autores conjeturan que inscribir un palacio podría resultar muy chocante.
Moreno y Rodríguez Ramos suman un argumento más para denunciar las inmatriculaciones y reclamar ese dominio público para un conjunto monumental que, además, la UNESCO denomina «Monumentos del Reino de Asturias». Aunque admiten que el uso eclesiástico ha ayudado a conservar los edificios, destacan que el mantenimiento y las obras de restauración y recuperación han sido sufragadas exclusivamente por la administración. «Hay elementos indiscutibles que demuestran que casi todas estas joyas fueron construidas con una función pública para la monarquía asturiana, para tejer una red de infraestructuras. Son legado cultural de Asturias y por extensión patrimonio histórico español, no deberían estar en manos privadas«, concluye Aristóteles Moreno.

| «El expolio de las inmatriculaciones de la iglesia» Antonio Manuel Rodríguez Ramos y Aristóteles Villa FainaAkal | 20 euros | 448 págs |
